martes, abril 13, 2010


Ayer quemé mi último incienso contigo, posé mis dedos atónitos en tus olas de fuego, sus yemas se tornaron medusas en torno al imán de tu cintura, tus hilos de huracán se levantaron inventando horas recién cortadas, y solo entonces, mi boca se llenó de tu substancia: Tu beso.

Luego, la lluvia cayó sobre tu cuerpo ya marcado, y se mojaron tus pétalos, tu hipocresía, tu veneno. Una gota de luna se abrazó a la ventana, y echó raíces transeúntes, que coagulan el tiempo, el sol, las mañanas. Se forjaron espacios enormemente diminutos entre tus latidos y los míos, aquellos donde se almacenan mis vidrios rotos y tus cuchillos, y erigen estatuas saturadas de hiel que nos separan.

Ayer te convertiste en siglo primero para el hastío, en ala que no vuela, en camino recorrido. Ayer salí cojeando y malherido, con un dolor incierto entre el pecho y el espanto, consumí mil canciones vagabundas, atado al árido otoño de tu silencio. Ayer te puse en la lista nocturna del olvido y sepulté, en un montículo de mar, el rumor quebrado del recuerdo…


©Patricio Sarmiento Reinoso
Cuenca, Abril 13 de 2010

3 comentarios:

Lilian Pardo Carreño dijo...

WOW! Que mas puedo decir me encantó..........es necesario decir mas..........?

LAURA PAOLA SANCHEZ JIMENEZ dijo...

GENIAL!!
ESTOY DE ACUERDO CON LO DE COMPARTIR UNA DE LA LEY DE LA VIDA CON ALGUIEN(LEY DE AFINIDAD), PUES TAMBIEN ME SENTI AFIN A TI...
=0)

Patricio Sarmiento Reinoso dijo...

Muchas gracias Lilian y Laura. Un beso

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