lunes, febrero 14, 2011




Amo a la mujer que me ama y recuerda mis latidos, a la que pinta una luna sin tinieblas o rencores. Amo a esa mujer, luciérnaga o fanal cenital, que ilumina cada hilo incrustado en mi mar.

Y no sólo la amo, sino que bebo de sus retinas de carmín acelerado, y me dejo quemar en lo impalpable de su desnudez compañera.

Cuando la toco, se alivian los sentidos, surge su cabello que puebla el mundo alborotado: yo lo respiro, silvestre, y lo enredo en mis manos y caminos, germina y se abandona entre mis hambrientos dedos.

Amo a la mujer que me ama y recuerda mis poemas, a la que pinta de besos mis noches, mujer cordillera en cuyos montes renace cada día la vida…

 ©Patricio Sarmiento Reinoso

A Lu...

2 comentarios:

gorgicha dijo...

Hola:
Yo también amo a esa mujer que me ama, o tal vez que no me ama, amo a esa mujer, yo la toco en medio de la noche, en los sueños, y trato de alcanzarla para siempre; siento un dolor a la distancia, la imagino toda, como era ella desde la última vez, surge su cuerpo en el bosque de mi perdición: ella es mi única salvación; yo le he escrito muchos poemas, y sueño con sus besos, mujer que duerme a mi lado, cuando el día despierta…
Me gusta tu retrato, muy bonito e íntimo, me identifico con este, y creo que tienes talento.

jorge amado dijo...

hola patricio,muy lindo MUJER CORDILLERA EN CUYOS MONTES RENACE CADA DIA LA VIDA.Abrazos.

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