sábado, marzo 12, 2011


Cuando supe de tu muerte,
se aceleraron mis canas
y sentí un pálpito del color del salitre,
royéndome las pestañas.
Agarré un silencio horizontal
desde mi recuerdo naufragado,
le empuñé la mano a tu sombra,
que tiritaba mientras me sonreía.

Habían pasado dos siglos en pocos minutos,
mis lágrimas se encogieron,
para llenar un grito momentáneo y desconcertado.
Supe entonces,
que se aflojaron las letras de mi nombre
y en su lugar
se arrugaron tus gestos disímiles,
entre escamas o flores secas.

Los muertos te esperaron,
temblando de sueño,
como niños amargos
que mojan la lluvia palpable,
y resucitan sus risas,
en otros cuerpos inflamados.
Envejecieron los gritos
y se atascaron en mi memoria.

Cuando supe de tu muerte, se suicidó mi agonía.

©Patricio Sarmiento Reinoso

4 comentarios:

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

Permíteme felicitarte, por tu BLOG, por tus poemas y por esa publicación en LETRALIA.

Va pues mi abrazo desde esta hermana ciudad de Medellín en Colombia

Francisco

Patricio Sarmiento Reinoso dijo...

Gracias Francisco, este abrazo para ti. Bienvenido amigo

Sirena dijo...

sublimes letras Patricio

Sirena dijo...

sublimes letras Patricio ..

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